Españoles por doquier, con Federico al fondo…

A unos 160 kilómetros al norte de la ciudad de Nueva York, al lado de una pintoresca carretera rural que se va adentrando en las montañas Catskill, en el pueblo de Allaben para ser precisos, hay un pequeño cementerio. Los apellidos en las lápidas de este apartado camposanto son testimonios mudos de la presencia de inmigrantes españoles, de cuando había en la zona varios hoteles rurales, de y para españoles– La Granja, el Roxmoor, el Glenbrook, Shandaken Manor, etc. En este lugar neoyorquino, que se parece mucho a ciertos paisajes españoles, yacen, entre otros, los Rodríguez, Gutiérrez, Castaños, Torrontegui, Olondo, Vázquez, de la Fuente, Bilbao, García López. A muy poca distancia del cementerio, en Shandaken, se encuentra la casa en la que se quedó durante varios días del verano de 1929 el gran poeta y dramaturgo español Federico García Lorca; estaba visitando a Angel del Río y Amelia Agostini, que estaban veraneando en Shandaken; de allí, el poeta se trasladó a la casa de verano de Federico de Onís, cerca de Newburgh, donde pasó varios días.