On December 14, 1896, almost exactly 117 years ago, one of the greatest entrepreneurs ever born in Spain passed away in the city he helped build: Don Vicente Martínez Ybor, in Tampa, Florida.

Born in Valencia, Spain in 1819. Emigrates to Cuba at age 14, choosing the life of a clerk in a Havana store –the kind that works all day and sleeps behind the counter at night—over the prospect of fulfilling Spain’s obligatory military service. He becomes a cigar maker. Then the owner of a factory, and of a very successful cigar brand: El Príncipe de Gales. When war breaks out in Cuba in 1868, he supports Cuban independence from Spain; the next year, he decides to move his business to Key West, Florida. Before long, the island city at the tip of Florida has become too small for the booming cigar business. With other cigar manufacturers, he looks for a new base of operations in the US. After discarding Mobile, Alabama, Galveston, Texas and New Orleans, Louisiana, he chooses a small town, with less than 1,000 inhabitants, on the Gulf coast of Florida; a town with a good natural port and a recently inaugurated railroad. He buys 40 acres, traces a grid of perpendicular streets and avenues and builds a factory and houses for the cigar workers. Ybor City. Before long, Tampa would become the “Cigar Capital of the World” and one of the most important cities in the Southeast United States.

Vicente Martínez Ybor (Valencia, Spain 1819 – Tampa, Florida, 1896). Nace en Valencia en 1819. Con catorce años emigra a Cuba; prefiere la vida de un empleado de tienda habanera –de los que pasan las noches en un catre detras del mostrador– a hacer el servicio militar obligatorio en España. Se hace tabaquero. Dueño de una fábrica y de una exitosa marca de puros –el Príncipe de Gales. Cuando estalla la guerra en Cuba en 1868, apoya la causa de la independencia cubana. En 1869 tiene a bien trasladar su negocio a Cayo Hueso, Florida. Pero dentro de poco, la ciudad isla en la punta de la Florida le queda pequeña a la creciente industria del tabaco, y, junto a otros tabaqueros, Martínez Ybor busca otro lugar como sede de sus operaciones en EEUU. Tras descartar Mobile, Alabama, Galveston, Texas, y Nueva Orleans, Louisiana, escoge una pequeña aldea con menos de mil habitantes en la costa oeste de la Florida, con un buen puerto, y un ferrocarril recién inaugurado. Compra un terreno. Traza una ciudad cuadriculada, con las avenidas perpendiculares a las calles, como si se tratara de una miniatura de Nueva York. Construye una fábrica de tabaco, y casas para los tabaqueros. La ciudad cuadriculada se llama Ybor City. No tardará mucho Tampa en convertirse en la “Capital Mundial del Puro” y en una de las ciudades más importantes del sureste de Estados Unidos.

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