Elena Garro en Nueva York…

Elena Garro, coreógrafa mexicana a la sazón, tenía 20 años y estaba recién casada cuando, en 1937, acompañó a su marido Octavio Paz en un peculiar viaje a España. Octavio Paz formaba parte de la delegación oficial que México enviaba al Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrada en plena Guerra Civil, en la ciudad de Valencia. En Valencia, Garro tendría la oportunidad de conocer a, entre otros intelectuales, algunos de los que se convertirían con el tiempo en los escritores latinoamericanos más importantes del siglo XX, como, por ejemplo: los chilenos Vicente Huidobro y Pablo Neruda; los cubanos Nicolás Guillén y Juan Marinello; y el peruano, César Vallejo.

Garro –que luego se haría una importante novelista—apuntó sus impresiones del viaje, y años más tarde, utilizaría esos apuntes para publicar su libro “Memorias de España, 1937.” Es en ese libro donde encontramos esta curiosa anécdota, que nos transporta al “hotelucho” de nuestro Valentín Aguirre, en el West Village de Nueva York:

“En Nueva York, durante la segunda guerra mundial, conocí a Gonzalo More, el mejor amigo de César Vallejo. Ambos eran peruanos. En el restaurante Sevilla y en el hotelucho Jai-Alai, Gonzalo me hablaba de César. Se habían conocido desde jóvenes. A Gonzalo le preocupaba mucho Georgette, que pasaba la guerra sola en Francia. No le preocupaban los manuscritos de Vallejo: “Yo sé que Georgette los guardará mejor que su propia vida”, concluía en el cafetín de Bank Street…”
— Elena Garro, Memorias de España 1937
[Foto de 82 Bank Street, cedida por Fran Aguirre]