Signs of a diaspora/ Rótulos de una diáspora, Monterey, California.

La histórica Calle de las Conserveras (Cannery Row)
La Comunidad Española: Durante la Primera Guerra Mundial y la década que la siguió, los inmigrantes españoles formaron una buena parte de la fuerza laboral en la creciente industria de las sardinas en conserva. Huían de la miseria en España, bascando la promesa de una nueva vida. Muchos hombres solteros salieron del puerto de Málaga en sl sur de España, haciendo escala en las Islas Hawai para trabajar como jornaleros antes de llegar a California.
La primera generación de migrantes españoles estableció un itinerario entre Monterey y el Valle de Santa Clara, donde, cuando no era la temporada de pesca, trabajaban como podadores de árboles frutales o como recolectores de fruta. En las conserveras, un migrante español podría trabajar en la sala de las calderas, haciendo sonar el pitido de vapor que convocaba a los trabajadores cada vez que llegaba un barco cargado de sardinas, o como un “sellador” que cerraba las latas ovaladas de sardinas. Fabricaban cajas, colocaban latas o hacían una docena de otras cosas. Contribuyeron a que la producción de sardinas se aumentara, ya para 1917, hasta 1,400,000 cajas.
En su limitado tiempo de ocio, los hombres solteros fumaban cigarrillos que ellos mismos liaban con “tabacao de la libre”, leían el periódico español La Prensa, y conversaban con sus compariotas. Tocaban canciones de su patria acompañados de guitarras y bandurrias mientras compartían vino moscatel, que se producía en las casas de la barriada.

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